Volando por el camino de decisiones absurdas,
sumerjo mis dudas en las notas de la citara que intento tocar,
tratando de recrear la melodia de la femina perfecta
de un sueño recurrente que me mantiene en un insomnio eterno.
La soledad es la dama que jamas me deja de acompañar,
agridulce compañera de la que me intento divorciar.
Como un Freud alternartivo de la nueva era
descifro la profecia de la vieja gitana me dijo de niño:
"Elegante y Misteriosa asi ha de ser la mujer que debes de tener" .

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